Este japonés está semi escondido, no tiene letrero y está al final de un callejón. Es un restaurante pequeño, cuenta con solo 8 mesas. El lugar es muy sencillo y a pesar de eso, el decorado es muy agradable. Lo único malo es que sales con olor a comida. Nos pedimos un Tompei Yaki ( repollo envuelto en huevo ), Tako Yaki ( buñuelos de pulpo), Nigiri de salmón y Tempura. Todo muy rico excepto que el rebozado del tempura no era muy delicado.